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Llenan al Ejército de tareas y dinero – NSS Oaxaca

REFORMA

Benito Jiménez

Cd. de México (19 febrero 2023). El Ejército llega hoy a su Día haciendo de todo pero con la cartera llena.

En los primeros cinco años del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Sedena recibió 516 mil 273 millones de pesos, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda. En el mismo periodo de tiempo, del Gobierno de Enrique Peña (2013-2017), al Ejército le destinaron 338 mil 976 millones, un incremento en este sexenio de 52 por ciento.

Además, el Ejército tiene otras fuentes de ingreso, como el Fideicomiso Militar de Administración y Pago de Equipo que, al cierre de 2022, tenía un saldo de 42 mil 334 millones de pesos.

El Gobierno federal y las Fuerzas Armadas tienen además, bajo su control, una bolsa discrecional de 113 mil millones de pesos del fideicomiso aduanero, de acuerdo con documentos de la Sedena, obtenidos por el grupo de hackers Guacamaya.

La Sedena cuenta con otros 17 mil 154 millones adicionales para modernizar aduanas en ocho estados.

Además de operativos contra el narcotráfico y la vigilancia del Metro de la Ciudad de México, los militares han sido empleados en este sexenio para la construcción de aeropuertos (Santa Lucía, Tulum y Campeche), del Tren Maya, de 249 cuarteles de la Guardia Nacional, de 2 mil bancos del Bienestar, dos canales de riego en Nayarit y un acueducto en Campeche.

También construyen seis hoteles en la ruta del Tren Maya, un hospital en Cuajimalpa y obras propias en instalaciones castrenses.

Asimismo, 13 mil militares resguardan 21 Aduanas, unos 4 mil los ductos e instalaciones de Pemex, 900 se hacen cargo del resguardo de complejos de la CFE y más de 2 mil vigilan aeropuertos del interior del País.

En el tema del huachicol, el Ejército apoya en el Plan de Transporte en Apoyo a Pemex, con 637 autotanques que cubren 11 rutas y vigilan 11 ductos prioritarios.

Y se va a agregar también el manejo de la aerolínea Mexicana de Aviación, luego de que en enero la Federación pagó 816 millones de pesos por la marca de esa empresa en quiebra y unos activos chatarra.

En sus Fábricas de Vestuario y Equipo, las máquinas ya bufan del desgaste por la producción constante de uniformes propios y de los efectivos de la Guardia Nacional, además de millones de mascarillas por el Covid-19.

Para cumplir esas misiones, el Ejército ha sido arropado con recursos para la compra de insumos y contrataciones.

En promedio, un 87 por ciento de esos recursos va para gasto corriente, es decir, para servicios personales (sueldos o haberes) y gastos de operación.

Sólo en 2019 la Sedena recibió en el Fideicomiso Militar de Administración y Pago de Equipo 21 mil 487 millones de pesos; al siguiente, 27 mil 407 millones; en 2021, 50 mil 315 millones, y en 2022, 9 mil 443 millones, de acuerdo con cifras de la dependencia castrense.

Por ejemplo, en 2018, el Gobierno dio a la Sedena mil 189 millones de pesos y en 2017 apenas 852 millones de pesos, por lo que la 4T elevó por mucho las aportaciones a ese fideicomiso.

Con este fideicomiso, la Sedena gastó 56 mil millones de los 74.5 mil millones de pesos para la construcción del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” y, según la Auditoría Superior de la Federación, identificó omisiones en la contabilidad del fideicomiso y falta de transparencia en las compras de la mencionada obra prioritaria.

Con los recursos de ese mismo fideicomiso, la Sedena busca comprar, por ejemplo, 6 mil 509 patrullas y camionetas tipo pick up para la Guardia Nacional (GN) por alrededor de 8 mil 100 millones de pesos.

La institución cuenta con otros tres fideicomisos: uno, de Apoyo a Deudos de Militares Fallecidos; otro, a Favor de los Hijos del Personal Adscrito al Estado Mayor Presidencial y, uno más, para el Pago de Pensiones y Compensaciones. En conjunto, suman unos 2 mil 200 millones de pesos.

Históricamente, Fideicomiso para Administrar la Contraprestación del Artículo 16 de la Ley Aduanera (FACLA), que existe desde 2004, ha llegado a recibir entre 20 y 25 mil millones de pesos anuales, lo que significa que entre 2022 y septiembre de 2024 –cuando terminará este sexenio– podría acumular unos 70 mil millones de pesos, adicionales al saldo previo, bajo control de la Defensa Nacional.

Con esto, la institución está a cargo de la empresa Grupo Aeroportuario, Ferroviario y de Servicios Auxiliares Olmeca, Maya, Mexica S.A. de C.V. que administra el AIFA, el Tren Maya y el nuevo aeropuerto de Tulum. PRESUME SEDENA GOLPES

En la efectividad contra el narcotráfico, el Ejército presume números alegres en su desempeño en materia de seguridad, así como en apoyo a la población civil en casos de desastre.

La Defensa Nacional reporta una alza constante en el aseguramiento de fentanilo: en 2019 interceptó 135 kilos; en 2020, 370 kilos; en 2021, 998 kilos, y de enero a agosto de 2022 acumuló aseguramientos por 579 kilogramos, además de las pastillas ya elaboradas y empaquetadas para su distribución en Estados Unidos.

En sexenios anteriores, el fentanilo no estaba en boga.

En cuanto a las drogas “comunes”, los soldados se anotaron en este sexenio un aumento de 206 por ciento en el aseguramiento de cocaína con respecto a la Administración de Enrique Peña Nieto, al pasar de 309 a 948 kilos incautados en promedio mensual.

En metanfetamina, los aseguramientos aumentaron en un 39 por ciento con la 4T, un incremento de 3 por ciento en la intercepción de armas, al pasar de 501 a 516 en promedio mensual y 155 por ciento en el desmantelamiento de narcolaboratorios, principalmente de metanfetaminas, al pasar de 9 a 23 en promedio por mes.

El despliegue de las tropas también tuvo un incremento significativo en este sexenio con respecto al de Peña Nieto y Felipe Calderón.

Por ejemplo, en la 4T el promedio mensual de soldados desplegados en tareas de seguridad y aplicación del Plan DN-III es de 76 mil efectivos.

La Administración peñista registró 40 mil efectivos

La gestión de Calderón reportó 47 mil soldados desplegados.

Esto es casi el doble de tropas empleadas para diversas misiones, aun cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador prometió enviar a los militares a sus cuarteles ante las estrategias fallidas en materia de seguridad por parte de sus antecesores.

El envío de militares a las fronteras para contener la migración también tuvo un alza significativa al pasar de 13 mil 762 desplegados a la frontera sur entre 2019 y 2020 a 13 mil 762 entre 2021 y 2022, es decir, un aumento de 140 por ciento.

No obstante, la milicia ha sido reconocida por sus tareas en el reparto aéreo y transporte de más de 193 millones de vacunas durante la pandemia de Covid-19 y por la reconversión de cuarteles a hospitales para atender la enfermedad, principalmente entre 2020 y 2021.

Además, su participación en 2022, de más de 60 implementaciones del Plan DN-III por frentes fríos, inundaciones, deslaves y el choque de trenes en la Línea 3 del Metro.

‘TOMAR LAS ARMAS ES AHORA DE MUJERES Y HOMBRES’

El Ejército celebra que la equidad de género en sus filas ya es una realidad.

Es sabido que las fuerzas armadas son espacios muy masculinizados, tradicionalmente tomar las armas y defender al País era actividad propia de los hombres, ahora ya se permite el paso a mujeres, con la evolución, el mito de que el tomar las armas era sólo para hombres, ahora no, ahora es de mujeres y hombres”,

dice a REFORMA el Capitán Primero de Justicia Militar Alejandro Sánchez Moreno, Jefe del Grupo de Política Pública y Desarrollo Organizacional del Observatorio para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de la Sedena.

Asegura que las mujeres militares están prácticamente en cualquier unidad militar, excepto en Arma Blindada, Caballería e Infantería (que se encargan de la mayor parte de operativos contra el crimen), debido a que aún están en formación, a la par que se proyectan instalaciones en esos cuarteles, propios para mujeres.

Con esto, mujeres de Armas ya en proceso, no se descarta en el cambio generacional una General de División que aspire a la titularidad de la Defensa Nacional, asegura Sánchez Moreno.

“Ya está la ruta trazada para que las mujeres lleguen a ser Generales, Secretarias de la Defensa Nacional, que lleguen a ocupar cargos de alta importancia como Generales de Arma”, añade.

Por ahora, la Sedena cuenta con al menos cuatro Generales mujeres, pero de servicio, militares que sólo alcanzan el grado máximo de Generales de Brigada, uno antes para aspirar a dirigir la dependencia.

“Las mujeres de Armas que ingresaron al Ejército desde 2007, cuando el Heroico Colegio Militar abrió la puerta a mujeres, han de estar en este momento en el grado de Capitán, ya está la ruta”, expone la Capitán Segundo psicóloga Elizabeth Sánchez Rodríguez, jefa del grupo Enseñanza y Soporte Técnico del Observatorio.

“Sólo quiero aclarar que es un error que, cuando se habla de temas de género, es sólo para mujeres, es un error, porque los hombres también nos hemos visto beneficiados”, advierte el Capitán Sánchez Moreno.

Actualmente, la Sedena tiene en sus filas unas 25 mil mujeres, que tienen abiertas las puertas para realizar cursos en cualquier unidad operativa.

“Sí hay mujeres en el Ejército, pero si tú me dices, si me voy al 100 Batallón de Infantería, ¿voy a encontrar una mujer?, en este momento no, porque las que van a ser oficiales de Infantería se están formando en el Colegio Militar, y en su momento va a haber una serie de reclutamientos para que ingresen mujeres a la Arma de infantería como personal de tropa, estamos en ese trabajo todavía”, abunda el mando y abogado.

“Pero si vas a un Escuadrón de la Fuerza Aérea, vas a encontrar mujeres, en las Brigadas de Policía Militar, Fuerzas Especiales, Fusileros Paracaidistas, también. En las Unidades de Infantería, Arma Blindada y Caballería, en este momento no, porque las futuras oficiales se están formando”, acota.

La Defensa proyecta en este año que a esas tres Unidades ingresen mujeres como soldados, sin pasar por un plantel militar para nutrir de más personal femenino a esos sectores.

“En estas Unidades que son aún exclusivas para hombres, parte del programa de igualdad entre mujeres y hombres, se hace un proyecto también para adecuar esas instalaciones, para construir instalaciones propias de mujeres como los alojamientos y que estén en condiciones adecuadas para realizar su trabajo, porque ahora esas instalaciones sólo están adecuadas para hombres”, explica Sánchez Rodríguez.

PERO SIGUEN VIOLACIONES, HOSTIGAMIENTOS, ABUSO…

Aún con los más de 24 mil cursos en materia de igualdad de género registrados en 2022, en los cuarteles se reporta un alza en las violaciones y hostigamientos sexuales.

En el primer rubro, en los primeros cuatro años de este sexenio se reportaron 29 violaciones sexuales en los regimientos militares, 52 por ciento más que en el mismo periodo de la pasada gestión federal, cuando se registraron 19 ataques sexuales.

El hostigamiento sexual aumentó en 114 por ciento en ese mismo lapso, al pasar de 35 casos denunciados a 75.

Para el caso del abuso sexual, de acuerdo con cifras de la Sedena, aumentó en un 34 por ciento, al pasar de 32 a 44 casos presentados ante la justicia militar, mientras que el acoso sexual bajó 40 por ciento, al pasar de 27 a 16 carpetas de investigación, de acuerdo con cifras oficiales del Ejército.

“Los hostigamientos y abusos provienen principalmente de los mandos, de los que tienen más grado, es un gran problema que tenemos como reto, cambiar ese chip”, reconoce una Coronel de Justicia Militar.

EJIDATARIOS QUE TAMBIÉN SON MILITARES

El Ejército cuenta con el apoyo en la seguridad de 26 Cuerpos de Defensas Rurales (CDR) en 21 estados del País que dan un “termómetro” a los soldados de lo que ocurre en las comunidades alejadas.

Doce son de Caballería y 14 de Infantería y cada cuerpo cuenta con cuatro compañías.

Debido a que no están en posibilidades de confrontar a una célula del crimen organizado, estos elementos de gris ven, escuchan y recopilan toda la información que se genera en los pueblos para proporcionarla a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), por ejemplo, ante la presencia de gente armada, localización de laboratorios clandestinos, campamentos de la delincuencia, entre otros factores.

También estos elementos, que andan generalmente a caballo en caminos de difícil acceso, son auxiliares para sus propios pueblos en cuanto al traslado de víveres, apoyo en accidentes o incendios, así como el resguardo de las comunidades.

“Su misión es proporcionar seguridad a la población donde se encuentran establecidas y sus contornos, manteniéndose en contacto con las Unidades de Defensa Rurales cercanas para mantener la seguridad de su área, y funcionan como órganos de información para nuestras unidades”, dice a REFORMA el General de Brigada Rodrigo Herrera, director general del CDR.

-¿Y si ven a un grupo armado?, se le cuestiona

“Ellos tienen la obligación de informar cualquier cuestión, nos proporcionan la información a una Unidad que tenga la capacidad de contrarrestar eso, no lo van a hacer ellos de motus propio porque muchas veces no cuentan con los medios necesarios, pero sí tienen el adiestramiento para poder informarlo”, responde el General.

A los CDR, el Ejército les proporciona armamento, botas y los uniformes. Sus caballos o transportes ya son propiedad de los ejidatarios, que, para el General, también son militares, pues se someten a una cadena de mando militar.

“Cada cuerpo cuenta con cuatro compañías o escuadrones que las distribuyen dentro de su jurisdicción y están integradas con el personal de las comunidades que están alrededor de ese punto. En Veracruz tenemos uno cerca de Xalapa con cuatro compañías distribuidas en el estado, en Michoacán tenemos dos cuerpos, en Durango dos, en Chihuahua uno en Madera, el más antiguo”, ejemplifica.

El mando indica que los ejidatarios se presentan de manera voluntaria para darse de alta y reciben un adiestramiento básico para uso de armamento y normatividad.

“Son integrantes del Ejército, pero son ejidatarios, es personal que voluntariamente se integra a las unidades de Rurales, que tiene un proceso para verificar su honorabilidad, verificar que cubra con los requisitos, que sean ejidatarios en posesión de parcelas y quedan sujetos a la legislación militar”, añade.

El General explica que, como mando en Quintana Roo, recibió el apoyo de los CDR como guías.

“Esa es otra de sus funciones principales, funcionar en colaboración con nuestras Unidades, son como expedicionarios o intérpretes en muchas ocasiones, en esos años no había GPS ni referencias, los rurales eran los que nos salvaban, son muy valiosos”, recuerda.

“Sus actividades son muy concretas, las actividades que realizan están enfocadas a fortalecer, a apoyar a sus comunidades, son personal que radica en las comunidades rurales, son ejidatarios, y trabajan de acuerdo a las necesidades de sus propias comunidades, los caminos, personas que se accidentan, por ejemplo”.

Siendo Presidente Benito Juárez, el 6 de mayo de 1861 se decretó la creación de Cuatro Cuerpos de Policía Rural, a órdenes del Ministerio de Guerra para la seguridad de los caminos y combatir el bandolerismo.

El 1 de junio de 1974 pasa revista de entrada la Dirección General de Defensas Rurales.

Los ejidatarios no perciben salarios o haberes. Si fallecen en actos de servicio, el instituto armado los apoya con los beneficios que refiere la ley.

OPERACIONES, COVID Y GN DESGASTÓ MAQUINARIA

Los tres millones de artículos extras para la Guardia Nacional, desde su creación en 2019 –entre botas, uniformes y equipo– llevó al desgaste de las máquinas de la Fábrica de Vestuario y Equipo (FAVE) de la Sedena.

“Se tiene un déficit en la productividad de la D.G.Fa.V.E., derivada de la infraestructura que actualmente se encuentra instalada, la cual se encuentra a su máxima capacidad, por lo cual no es posible concluir de forma oportuna la demanda de artículos que esta fábrica realiza, en cantidad, calidad y oportunidad los artículos que se requieren, teniendo retrasos en los procesos productivos y reprogramaciones en los plazos de entrega de los artículos, afectando la vida y operación de los integrantes del Instituto Armado”, alerta este organismo de la Defensa Nacional.

“Lo anterior ha provocado que la maquinaria sufra un desgaste mayor, por lo cual además de provocar atrasos productivos, se incurre en altos costos de operación y mantenimiento para mantener en condiciones la maquinaria con la que se cuenta”, expone la FAVE en un diagnóstico.

Recuerda que en 2020, con motivo de la alerta sanitaria que se detonó en el mundo a raíz de la pandemia por Covid-19, fuera de su programa de producción, a la FAVE se le encomendó la misión de producir ropa hospitalaria, ropa quirúrgica y cubrebocas para todo el personal afectado por el virus y para los especialistas de la salud (médicos y enfermeras) de primera línea, por lo que la capacidad de producción de las fábricas se vio rebasada.

A la par se le exigió la producción para el Ejército y Fuerza Aérea, así como para la Guardia Nacional, lo que llevó a las máquinas a sufrir un desgaste prematuro por el tiempo de operación, “ocasionando interrupciones intermitentes por tiempos prolongados por la dificultad de conseguir el refaccionamiento o por que los fabricantes ya las tienen fuera del mercado”.

La FAVE está conformada por mil 556 elementos como personal operario, asimismo cuenta con un parque industrial de mil 561 máquinas distribuidas en 11 Fábricas de Confección, las cuales presentan fallas recurrentes por el desgaste de las piezas, intermitencia en su operación y altos costos de mantenimiento debido a que 59 por ciento de la maquinaria cuenta con más de 20 años de servicio, por lo que opera a un 70 por ciento de su capacidad máxima.

Ante este escenario, la FAVE urge de unos 215 millones de pesos para la adquisición de 258 máquinas de confección de diferentes características, con la finalidad de reducir el déficit y aumentar la capacidad productiva en la fabricación de uniforme de campaña, media bota operativa y diversos artículos especiales para satisfacer las diferentes necesidades de vida y operación de las unidades, dependencias e instalaciones del instituto armado.

“De no materializarse el proyecto, la capacidad instalada de la FAVE no tendrá posibilidad de satisfacer las necesidades de los miembros del Ejército y de la Guardia Nacional, por lo que se tendrá que implementar nuevamente la reprogramación y alargamiento del programa de produccion 2022 (a 2023), y el déficit de la producción se incrementará significativamente y continuaría a la alza los costos de operación y mantenimiento de la maquinaria actua”, advierte la FAVE.

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